Dicen que cuando no tienes cabeza tienes pies (o coche en casos de vagancia máxima como el mio), pero es que yo a pesar de no tener cabeza para recordar ir a comprar el pan cuando corresponde tengo una conciencia que me dice que los Domingos son para estar en familia y por eso Yo no compro los Domingos, así que esta receta es el remedio de esos domingos en los que a media mañana nos acordamos que no hemos comprado el pan (justo cuando nos asomamos a la despensa a ver qué comemos y lo único que hay es harina y poco más). Así que se podría decir que esta receta nos salva muchos fines de semana de morir de inanición (como me mola exagerar).
Se prepara la masa en menos de 10 minutos y necesita muy pocos ingredientes y unos 40 minutos de horno. No hay que dejarse las manos amasando, ni esperar interminables horas de levado. Es el PAN PERFECTO!! La receta inicial la encontré en el Libro del Pan de Ibán Yarza, y la he ido adaptando a los gustos de la casa.
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